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Tradición del Comal: volver al origen de la tortilla

Hay algo profundamente mexicano en una tortilla recién hecha. En su aroma, en el calor que conserva cuando sale del comal y en esa primera mordida que sabe a maíz, a fuego y a casa. Pero detrás de algo tan cotidiano existe una historia mucho más antigua: la de un grano que ha acompañado a México durante siglos y de una forma de transformarlo que continúa pasando de generación en generación.

Tradición del Comal nace justamente de ese vínculo. En 2012 surge con la intención de comunicar el valor del maíz y recuperar el proceso de nixtamalización para ofrecer una tortilla cercana a su receta y sabor originales. Su propósito es sencillo, pero poderoso: comunicar el amor y el valor por el maíz. 

La propuesta parte del maíz criollo, el agua, la cal y el reposo. Cuatro elementos que, juntos, recuperan una práctica milenaria y recuerdan que una buena tortilla comienza mucho antes de llegar al comal. En su propia definición, Tradición del Comal busca enaltecer esta tradición a través de una tortilla sana y limpia, respetando la receta milenaria y los productos que nacen del maíz. 

El maíz como punto de partida

En México, hablar de maíz es hablar de territorio. No existe un único maíz: cambian sus colores, texturas, sabores y lugares de cultivo. Tradición del Comal trabaja con distintas variedades y señala regiones como Chihuahua, Durango, Sonora y Sinaloa para maíces amarillos y blancos; Hidalgo, Ciudad de México, Estado de México, Puebla, Tlaxcala y Morelos para maíces blancos y criollos; Oaxaca para variedades negras, moradas, blancas y amarillas, y Guanajuato, Querétaro, San Luis Potosí y Jalisco para maíces blancos y amarillos. 

Esa diversidad es parte de lo que hace tan particular a la cultura del maíz en México. Cada región aporta sus propios granos y maneras de prepararlos, pero hay una técnica que funciona como hilo conductor: la nixtamalización.

Maíz, cal, agua y tiempo. El proceso transforma el grano y permite convertirlo en masa para después darle forma de tortilla. Tradición del Comal recupera esta combinación como el corazón de su propuesta. 

El comal como memoria

El nombre de la marca no es casualidad. El comal representa ese último momento de transformación: la masa se encuentra con el fuego y se convierte en tortilla.

Pero también representa algo más íntimo. El comal pertenece a la cocina cotidiana; está ligado a las manos que preparan la comida, a las conversaciones mientras se calienta la tortilla y a las mesas donde el alimento deja de ser solamente alimento para convertirse en convivencia.

Tradición del Comal lleva esa idea incluso al objeto mismo. Entre sus productos ofrece comales de barro elaborados en San Mateo Mixtepec, Oaxaca, piezas de alfarería de forma plana que se colocan directamente sobre el fuego y cuyo diseño de manchas negras es característico de la comunidad. 

Es una manera de entender la tradición no como algo detenido en el pasado, sino como algo que puede seguir formando parte de la vida contemporánea.

Una tortilla que cuenta de dónde viene

La propuesta incluye tortillas amarillas, azules y rojas, además de masa de distintos colores. Todas parten de la misma base: maíz criollo, agua purificada, cal y reposo. 

La elección del maíz también habla de una intención de preservar diversidad. La tortilla azul, por ejemplo, se elabora con maíz azul, cuyo cultivo requiere mayor tiempo y cuidado, mientras que las tortillas rojas parten de maíz rojo. 

Así, una tortilla deja de ser solamente el acompañamiento de un platillo. Se convierte en una pequeña expresión del territorio: del campo de donde proviene el grano, de quienes lo cultivan y de las técnicas que permiten llevarlo hasta la mesa.

Volver a hacer las cosas con tiempo

Quizá ahí está la esencia de Tradición del Comal: recordar que lo tradicional no necesariamente significa antiguo, sino consciente.

En un momento en que la velocidad suele determinar cómo comemos, recuperar el nixtamal, respetar el reposo y elegir maíces criollos es también una manera de detenerse. De reconocer el ingrediente antes de transformarlo. De saber que una tortilla puede contener una historia mucho más grande que su tamaño.

La marca incluso plantea su modelo alrededor de una relación más justa y sustentable con quienes producen el maíz, buscando apoyar al agricultor mediante un precio justo. 

Porque el verdadero valor de una tortilla comienza mucho antes del comal.

Comienza en la tierra, en la semilla y en las manos que cultivan. Continúa con la nixtamalización, con el agua, la cal y el reposo. Y termina —o quizá apenas comienza— cuando la masa toca el fuego.

Tradición del Comal recupera ese recorrido y lo lleva de vuelta a la mesa: maíz, tiempo, fuego y memoria. Una receta aparentemente sencilla que, en realidad, cuenta una parte esencial de México.

Visita la página web: https://tradiciondelcomal.com